Una mirada a lo que nos vincula
¿Hasta dónde llego yo y hasta dónde lo que no veo?
Historias sobre los vínculos, lo que heredamos y aquello que se repite.

Cada historia abre una pregunta.

«¿Por dónde quieres empezar?»
Duendecilla del proyecto

Constelaciones Familiares

A veces, para comprender algo que vivimos hoy, necesitamos ampliar la mirada hacia los vínculos y la historia de nuestro sistema familiar.

Las Constelaciones Familiares son una parte importante de mi recorrido y también el punto de partida de estas historias. No buscan explicar de antemano lo que nos ocurre, sino abrir una posibilidad de observación cuando el proceso nos invita a mirar hacia el sistema familiar.

Primera historia

Cuando siento que no encuentro mi lugar para ser escuchada.

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Primera historia

Viñeta 1
Viñeta 2
Viñeta 3
Viñeta 4
Viñeta 5

¿Qué estamos mirando aquí?

A veces una dificultad que vivimos en el presente puede invitarnos a mirar más allá de nuestra propia historia.

En una constelación familiar podemos explorar si aquello que hoy nos sucede guarda relación con dinámicas que se han repetido dentro de nuestro sistema familiar.

En esta historia hemos imaginado una posible cadena de mujeres con dificultad para estar plenamente presentes para sus hijas. Al mirar hacia atrás podría aparecer una antepasada atravesada por un destino difícil —pérdidas, duelos u otras circunstancias— que limitó su capacidad de ofrecer ese maternaje con presencia.

No significa que éste sea siempre el origen de una persona que siente que no es escuchada. Cada persona y cada sistema tienen su propia historia.

Al constelar planteamos una pregunta, un tema, y dejamos que la respuesta se vaya mostrando en el campo, en las representaciones que el constelador puede interpretar según posturas, miradas o gestos, buscando el “nudo” de dificultad que quedó sin resolver en el pasado y que aún influye en el presente de los descendientes.

La constelación no busca encontrar culpables, sino mirar qué puede estar actuando, reconocer lo que ocurrió y favorecer que cada persona pueda ocupar su propio lugar y vivir su vida con mayor libertad.

Acompañar, no dirigir

Para mí, acompañar no es decirle a una persona lo que debería hacer o sentir, ni partir de una explicación e intentar que lo que le ocurre encaje en ella.

Acompañar es ponerme un pasito detrás de la persona.

Escuchar, observar lo que va mostrando y permitir que su propio proceso nos indique por dónde mirar. Puedo hacer preguntas, compartir algo que observo o sugerir una posibilidad, teniendo presente que mi percepción siempre será la mía.

Es la persona quien reconoce qué le pertenece, qué le ayuda y qué no.

Cómo acompaño

Todo lo que forma parte de la vida de la persona que viene a mi consulta me interesa, porque crea un contexto: cómo es su vida hoy, lo que muestra a través de su cuerpo, sus emociones, sus vínculos y su historia; también su origen y cultura, el entorno en el que vive y sus apoyos.

Dentro de todo ese contexto hay algo que, en ese momento, tiene un peso particular o resulta difícil.

Ahí nos paramos.

A veces la mirada nos lleva hacia una experiencia de su propia historia, una emoción o un vínculo. Otras veces, algo nos invita a ampliar la mirada hacia el sistema familiar.

Cuando esto ocurre podemos constelar: observar el sistema desde otra perspectiva, teniendo en cuenta los Órdenes del Amor descritos por Bert Hellinger, sin suponer de antemano lo que ocurre y dejando que lo que aparece nos vaya guiando.

Al conectar con el campo del sistema familiar del cliente, la información relevante se expresa en los representantes: en su ubicación, sus gestos, su mirada. La consteladora o el constelador no presupone de antemano qué debería surgir según una lógica emocional o psicológica, sino que permite que aparezca lo primordial de los vínculos para el tema planteado.

Después buscamos la manera de reconciliarnos con esas emociones congeladas, esas creencias o esas circunstancias difíciles del pasado familiar. Al reconocerlas, honrarlas y dejarlas marchar, el descendiente —nuestro cliente— puede encontrar una mayor paz, pudiendo TOMAR SU LUGAR en su propia vida, en el presente y dentro del sistema familiar.

Algunas de las miradas que me acompañan

A lo largo de los años he ido incorporando diferentes enfoques y herramientas. No son protocolos cerrados, sino recursos a los que puedo acudir según la persona y lo que estemos explorando.

Con una presencia importante en mi recorrido profesional
Diafreo · Osteopatía craneal · Biotonía · Constelaciones Familiares
Otros aprendizajes que han ampliado mi manera de acompañar
Método Trager · Mindfulness · EMDR · IFS (Sistemas de Familia Interna) · Teoría Polivagal · Trabajo con la Niña Interior
«Parece el bolso de Mary Poppins…»Duendecilla

Quién soy

Ilustración provisional de Alicia

Alicia Gabarain Iturgaiz

Mi recorrido no ha seguido una línea recta. Cada paso que he dado ha ido ampliando mi manera de mirar a las personas.

Mi camino profesional siempre ha tenido como centro a las personas: en lo social, la educación, el cuidado y el trabajo corporal.

Desde el principio me interesó no solo lo que sucede en el cuerpo, sino la persona que lo habita.

Viví algunos años en Holanda, donde trabajé con personas con discapacidad psicomotriz y con mujeres inmigrantes en un proyecto de alfabetización e integración social. Pasé por una escuela de Trabajo Social y, más adelante, inicié Fisioterapia, que no pude acabar.

Al volver a mi país, continué desde ahí: el trabajo corporal. Me formé en masaje terapéutico y en Diafreo, profundizando en las cadenas musculares, los micromovimientos, la respiración y la conciencia corporal. Durante varios años trabajé en el área de fisioterapia de un balneario y, en 1990, abrí mi propia consulta.

En 2020 empecé a trabajar en la sanidad pública, lo que me permitió seguir en el ámbito de los cuidados, entrar en contacto con un campo más amplio de la medicina y continuar formándome en las áreas de mi interés.

En un momento de mi vida, el encuentro con mi propio trauma abrió también una búsqueda personal de respuestas, alivio y nuevas maneras de comprender y abordar aquello que estaba viviendo.

Desde 1990 acudí a seminarios de Biotonía en Francia, una mirada que me preparó para recibir con mucha naturalidad las Constelaciones Familiares cuando las conocí en 2005. Desde entonces forman una parte importante de mi recorrido y de mi trabajo.

El contacto con otras culturas y maneras de comprender el mundo, también a través de la Fundación Bizi Hitza, me ha enseñado a salir de mi propio marco de referencia y abrirme a otras formas de entender la realidad.

Poder tomar decisiones desde una mayor coherencia interna repercute en nuestra propia vida, en nuestras relaciones y también, de alguna manera, en la sociedad que vamos construyendo entre todos.

No entiendo mi recorrido como una suma de técnicas. Formación y experiencia profesional han ido caminando juntas, ampliando mi comprensión del ser humano y las posibilidades desde las que puedo acompañarlo.

Sesiones y contacto

Si algo de lo que has encontrado aquí ha resonado contigo y crees que puedo acompañarte, puedes contactar conmigo o pedir una cita.

Sesión breve
30 minutos · 35 €
Para abordar de forma focalizada un tema concreto.
Sesión estándar
60 minutos · 55 €
Cada 30 minutos adicionales, 15 €.
Proceso de acompañamiento
Sesión estándar · 50 € por sesión
Desde 6 sesiones, con frecuencia semanal o quincenal.

Las sesiones de acompañamiento pueden ser presenciales u online. El trabajo corporal es presencial.

Atención presencial en Pasaia / Oarsoaldea / Donostia.
La ubicación exacta se facilita al concertar la cita.